¿Por qué te tiran cosas, hijo? No logro entenderlo. Es porque soy famoso, supongo que no le puedes caer bien a todo el mundo. Yo también soy famoso; tengo un jodido premio Pulitzer y nadie me ha arrojado un batido de fresa o un donut desde una furgoneta, jamás. No tiene sentido, es absurdo. Será que tú eres respetable; yo solo soy «El hombre del tiempo» de una cadena local. Supongo que llevo escrito en la cara: soy un cretino, puedes pagar conmigo tu rabia y frustración. No le des más vueltas papá, tan poco me pasa todos los días. Joder, hijo ya me quedo más tranquilo.
Así es mi vida. Mi padre
es alguien importante; el Spritzel al que nadie insulta; el escritor admirado y
respetado. Su hijo en cambio es un pobre idiota que da predicciones que no
gustan; la nieve o la lluvia, las olas de calor, los tifones y los huracanes,
nunca satisfacen a nadie. Ni que fuera culpa mía joderles el fin de semana de
pesca. Si ni siquiera soy climatólogo o algo parecido. Estudié periodismo y cuando
me hicieron la prueba en el canal de televisión, la única plaza que me
ofrecieron fue esa. Diez años después ahí sigo, pero el salto a una cadena
importante, de nivel nacional está cada vez más cerca. Seguro que cuando me
mude a la Gran Manzana nadie se atreverá a reírse de mí. Mientras llega ese día,
debo ser paciente y seguir practicando el tiro con arco. Pero sobre todo, debo
recordar que si quiero volver a tener una familia medianamente normal, nunca, nunca
más debo olvidarme de la salsa tártara.
Inspirado en la película “El
hombre del tiempo” Gore Verbinski. 2008.
