Mediocres del mundo ¡Me río en vuestra cara!

lunes, 24 de agosto de 2026

Mierdonio primero.

 

Era un día importante en Mierdonia. Estaban reunidos todos los mierdistros. Ninguno tenía excusa para no estar presente en tan magna ocasión. El mierdistro de populismo y auténtica fe, parecía nervioso, tanto como cuando se celebraba el día de la resurrección del profeta Puturrú que, como todo el mundo ya sabía, se alzó de entre los muertos con un mensaje claro y rotundo que liberó por fin a los pueblos oprimidos de la tierra, de la tiranía bolchivariana y cientifiquista y otras aún peor que no se deben citar aquí por respeto al profeta. Herejes todos ellos y ellas, sobre todo ellas…

Para calmar su nervios, el miesdistro repetía como si fuera un mantra las proféticas palabras del Santo Puturrú: Libertad, hermanos, libertad para los que sean buenos y guapos y los meritorios, para los triunfadores como mi papá y mi mamá; para el resto pobreza y marginación, eso es lo que os aguarda, por descreídos y vagos. He dicho.

El mierdistro de fútbol, toros y cultura auténtica; como de costumbre se hurgaba la nariz y la entrepierna. Dado que aún quedaban unos minutos para que su majestad el teocratador Mierdonio Primero, iluminara con su magna presencia el recinto del parlamento, el hombrecillo de ojillos de rata, salió del insigne recinto para meterse en el bar de la esquina. Tomarse un sol y sombra era lo que necesitaba para calmar el mono y, de paso coger algún palillo para mordisquearlo cuando se le preguntara por la última quema de libros prohibidos. Nunca se le dio bien hablar en público al pobre hombre. Menos mal que ya no existían las ruedas de prensa.

Por su parte, el mierdistro de salud y alegría parecía un poco enfermo. Tal vez se encontraba mal tras la ingestión de ese nuevo fármaco milagroso, que además de producir erecciones extraordinarias, alargaba la vida notoriamente (salvo muerte por algún que otro efecto secundario, sobre el que se estaba aún trabajando). Nuevo fármaco diseñado por un chambelán del teocratador, aficionado a la alquimia y por el propio mierdistro que estaba azul y muy sudoroso. Esa curiosa pigmentación, le daba un aspecto que, junto a su escasa estatura, había creado sensación. El ministro de guerra e invasión había hecho un comentario muy gracioso que todos los presentes celebraron con sonoras carcajadas— sobre el aspecto de su homónimo: «Pareces el pitufo lameculos». Buena camaradería, eso que no falte.

La expectación era máxima entre todos los presentes; mierdistros y mierputados, miercardes, y otros mierdillos de menor graduación, llegados de todos los rincones del país, vestían sus mejores galas para lo que debía ser un día histórico. En la calle, el populacho, compuesto por lo más florido de la nación: pervertidos, rijosos, sátiros, esquineros, maleantes, adictos, violadores, malparidos, lameplatos, trileros, villanos, tartufos, bufones, pisaverdes, descuideros, idólatras, tiralevitas, conversos, fantoches, adivinos, nigromantes, funambulistas, ablandahigos, cleptómanos… aguardaba impaciente la llegada de su nuevo teocratador, que, tras ser ungido por el mierdispo en la catedral, sería conducido en olor de multitudes hasta el congreso, donde juraría ante los allí presentes que todos los mierdanos unidos bajo su cetro, serían felices para siempre. Amén.

 


lunes, 10 de agosto de 2026

Mare nostrum

Entre el vespertino sopor cálido y húmedo de una playa de luz cegadora y sol inclemente, irrumpe una voz desde la tumba: el norte está lleno de frío y siempre llueve en domingo…y yo pienso que así deben ser las cosas. El norte verde y esperanzador a pesar de los nubarrones que opacan la luz del sol. El sur con el cielo y el mar fundidos en uno. Intenso azul como en los cuadros de Sorolla.

Y me pregunto si esos contrastes y esa diversidad natural es lo único que no pueden quitarnos, pues todo lo demás podemos perderlo en cuestión de días, incluso en horas. Muy frágil es el tejido de la red que nos protege del vacío. Si caemos en él, no podrá soportar tanto peso. Demasiado lastre. La libertad de pensamiento y expresión y la propia de cada individuo, la de poder elegir y, por supuesto la del libre albedrío, que no es más que un sueño, una utopía como todas las demás. Muchas libertades a proteger.

Reflexiono sobre la cultura y el pensamiento crítico y en lo que nos debería diferenciar a hombres y bestias y en tantas y tantas cosas bellas e importantes que están en peligro de extinción. Esa clase de cosas que en algunos lugares ya no existen, pues yacen sepultadas bajo los escombros.

No debería pensar este tipo de cosas en un momento de paz y sosiego como este. El Mediterráneo y yo, lo demás solo son ideas revoloteando en mi sesera. Están de más.  Como tantas cosas que nada aportan a nuestra vida.

Sería más recomendable y más apropiado  sentir esta brisa en el rostro y no pensar en nada, dejando la mente en blanco,  como si fuera uno de esos monjes budistas de rostro sabio y risueño. Algo imposible en mi caso. Yo siempre estoy imaginando escenarios con sus personajes, sus dramas y circunstancias. A veces tan solo hay un murmullo en mi cabeza, un oleaje o el sonido de un río, pero siempre hay algo rumiando. Otras veces, una tormenta riega a su paso los campos donde pastan mis estimadas neuronas. Reses dispersas en un monte apacible. En ocasiones las asusta un vendaval, o las incomoda un gentío, una masa que no para de cantar o de gritar, exaltados unos, excitados los demás.

Hay quien opina que desde que Ziggy Stardust y sus otros alter ego nos abandonaron, todo empezó a irse a la mierda, o al menos más deprisa. Yo no lo tengo tan claro. Yo solo sé, que debo calmarme y no dejarme arrastrar por la ola de mugre que avanza sin control y debo recordar, que la humanidad lleva colapsando desde que los primeros barcos navegaron por este mar donde nado entre bancos de Salpas y otros peces típicos de estas aguas. Dada mi naturaleza inquieta, no puedo evitar pensar que ellos seguirán aquí mucho tiempo después de que nosotros sólo seamos el sustrato que los alimente.



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No tiene buena pinta este tipo ¿Qué hacemos con él? Dejadle que siga escribiendo...

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Primera ley de la Filosofía: Por cada Filósofo, existe otro filósofo igual y opuesto. Segunda ley de la Filosofía: Ambos filósofos están equivocados. Corolario: Una gran verdad es una verdad cuyo opuesto es también una gran verdad.

¡Escuchad al profe, zoquetes!

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