Estoy
decidido. Sé que al principio dolerá. Algo parecido a lo que sucede con los
cuernos, que duelen hasta que salen, después no tanto.
Estoy
dispuesto. Es ahora o nunca. Este es el momento y no debo dejarlo pasar, pues
por demasiado tiempo lo he postergado. No por miedo, que va, ese no es el
problema. Si he tardado tanto, ha sido porque siempre que me disponía a dar el
paso, un libro, una película o un atisbo de cordura me lo impedía, pero ya no
hay fuerza en este mundo que pueda contrarrestar tanta estupidez…
Ser idiota
no está tan mal. Ya lo decía Quevedo: «Todas las personas que parecen idiotas, lo
son, y también lo son la mitad de las que no lo parecen»
Así que,
sí, estoy decidido, como Jorge Ilegal – Jesusito de mi vida, lo tenga en su gloria – a mongolizarme.
